Detector de Mentiras por escáner cerebral

Extraído de El País.

Hasta ahora ha sido una posibilidad más o menos remota, y más o menos incómoda. Pero un tribunal en India lo ha convertido en realidad: una mujer fue condenada en junio por asesinato tras haber aceptado el juez como prueba el resultado de un detector de mentiras cerebral. La acusada -que se declara inocente y se sometió voluntariamente a la prueba- no tuvo que abrir la boca; su cerebro, supuestamente, lo dijo todo, y acabó inculpándola. La marea de reacciones no se ha hecho esperar, entre otras cosas porque la noticia cae en campo abonado.

En los últimos años empresas estadounidenses han anunciado su intención de ofrecer este tipo de servicio, así que los neurocientíficos y los expertos en ética y en derecho llevan tiempo preguntándose si la técnica es fiable… y más cosas: ¿Qué más se podría leer en el cerebro, además de la mentira? ¿Es un avance o un peligro?

Cuando la ciencia y la sociedad van por caminos distintos hay problemas. Como los que encuentran los alimentos transgénicos para entrar en el mercado europeo, o los que deben sortear los propios investigadores para trabajar con células madre embrionarias. Los neurocientíficos lo saben, y por eso ha ganado peso entre ellos una corriente que aboga por discutir los aspectos éticos, y sociales en general, de muchos de sus resultados.

La neuroética se considera ya una nueva disciplina. En la publicación científica con ese mismo nombre, Neuroethics, se analiza desde la responsabilidad penal de los adictos hasta el uso de fármacos para alterar la memoria -hay al menos un caso real: una mujer que escuchó en la mesa de quirófano el grave diagnóstico del cáncer que padecía y a la que el anestesista borró deliberadamente, y con éxito, el recuerdo de haberlo escuchado-. El desarrollo de detectores de mentiras cerebrales es uno de los temas estrella.

El caso indio es paradigmático del uso que podría darse a esta versión sofisticada del polígrafo: tras examinar con el detector de mentiras a 75 sospechosos de crímenes, Aditi Sharma, de 24 años, fue la primera condenada por el tribunal de Bombay -con cadena perpetua- por haber envenenado junto a su novio actual a su ex pareja con arsénico en un MacDonald’s, informa Ana Gabriela Rojas.

En España, la onda neuroética aún no ha llegado con toda su intensidad, pero los expertos reaccionan rápido si se les pide opinión. Alberto Ferrús, del Instituto Cajal de Neurociencias, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), responde rotundo sobre el caso: “Si se acepta esto, no hay argumento alguno que pueda impedir la clonación humana y tantas otras cosas que no queremos para nuestra sociedad”. Su colega Javier Cudeiro, del grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidad de A Coruña, dice que recurrir a los escáneres cerebrales para detectar mentiras, hoy por hoy, es “conceptualmente similar” al uso de la frenología hace dos siglos, cuando se analizaba la personalidad de un individuo midiendo los relieves de su cráneo -molde de los bultos que, en el cerebro, albergarían sentimientos como el amor, el odio o el sentido de justicia.

Esto ya responde a la primera pregunta de la lista: no, actualmente ninguna técnica de detección de mentiras es fiable. Pero no sólo las basadas en la neurociencia; tampoco es seguro el polígrafo, ni los movimientos involuntarios de los ojos, ni la medición de la temperatura del rostro, entre otras variadas técnicas a las que se ha recurrido alguna vez -la Inquisición daba pan y queso a sus víctimas y si se atragantaban es que tenían la boca seca y, por tanto, mentían-. Esa es, hoy por hoy, la opinión mayoritaria de la comunidad científica internacional.

El pasado agosto, el Consejo Nacional de Investigación estadounidense -una agencia de la Academia Nacional de Ciencias– hizo público un informe sobre el interés potencial para defensa y seguridad de tecnologías derivadas de la neurociencia. El trabajo, financiado por la Agencia de Inteligencia para la Defensa, afirmaba categóricamente: “No ha habido hasta ahora suficiente investigación de calidad que respalde empíricamente el uso de cualquier dispositivo neurofisiológico para detectar el engaño“. Este organismo llegó en 2003 a la misma conclusión sobre el polígrafo.

Las múltiples críticas que los neurocientíficos hacen al uso de escáneres cerebrales para detectar mentiras se basan en argumentos muy simples. Uno, fundamental, es que los experimentos en que se hace mentir a voluntarios no se acercan ni de lejos a la vida real: no es lo mismo mentir en un laboratorio sobre si se ha cogido una carta u otra, que jugarse la familia, el patrimonio, la reputación o todo junto en un juicio. Otra dificultad consiste en aplicar a una sola persona valores medios, obtenidos tras experimentar con un grupo pequeño. Las investigaciones en esta área publicadas en revistas científicas de prestigio -en las que cada artículo, antes de ser aceptado, es revisado por científicos independientes y tan expertos como el autor- son aún pocas. Y están basadas en voluntarios sanos y jóvenes. ¿Cómo saber si los resultados valen para drogadictos o ancianos, por ejemplo?

Una última crítica. Los escáneres cerebrales para detectar mentiras parten del principio de que el cerebro trabaja más para mentir. Pero ¿y si el sospechoso cree cierto un hecho falso? Si un psicópata sin remordimiento alguno engaña tranquilamente a un polígrafo, ¿qué dirá un cerebro con falsos recuerdos? “Los resultados serían muy distintos si el sospechoso fuera un neurótico frente a un psicópata; el primero puede tender a autoculparse, y el segundo ni se emociona con la rememoración del caso. Si ya es difícil saber la verdad con palabras, ¿por qué esperan que sea más fácil registrando la actividad cerebral?”, dice José María Delgado García, neurofisiólogo de la Universidad Pablo de Olavide.

Con tanto en contra, se diría que la idea de pillar a un mentiroso por su cerebro debería estar enterrada. Pero es al revés. Y lo prueban hechos relacionados, como el hecho de que los principales usuarios del polígrafo en Estados Unidos sean las agencias de seguridad y defensa, que someten a sus empleados a la prueba. Según The International Herald Tribune, el Pentágono -que cuenta con un instituto especializado en técnicas de detección de mentiras, como el propio polígrafo- pretende probar la sinceridad de 5.700 empleados y aspirantes cada año, para lo que tendrá que recurrir por primera vez a subcontratas. La ley que prohíbe a las compañías estadounidenses despedir o seleccionar a sus empleados basándose en el polígrafo no afecta a los empleados públicos. Entonces ¿cuál es la diferencia entre el caso en India y las dos empresas estadounidenses que comercializan servicios de detección de mentiras con escáneres cerebrales? Ningún tribunal ha aceptado aún sus técnicas y menos en un caso de asesinato. Pero tampoco ha hecho falta para que empiecen a ganar dinero.

Ambas compañías recurren a la resonancia magnética cerebral funcional (RMNF), que permite visualizar el cerebro en funcionamiento. La primera en salir al mercado, hace algo más de un año, ha sido NoLie, que nace del trabajo de Daniel Langleben, de la Universidad de Pensilvania. En 2002 este investigador publicó en la revista NeuroImage que en el cerebro de un grupo de estudiantes que mentían -sobre haber visto una carta u otra- se activaban áreas distintas que en los de quienes decían la verdad. Langleben ha declarado a la revista Nature que la técnica es fiable en un 88%, y eso parece bastar a los clientes de NoLie. El director de la compañía, Joel Huizenga -que no ha respondido a los correos de este periódico-, dijo hace un año tener ya una docena de clientes, a los que cobraba unos 10.000 dólares (7.000 euros) por análisis. En su web, NoLie se dirige a quienes quieren probar su fidelidad ante parejas celosas; a los padres de adolescentes díscolos; y a cualquiera que vaya a tener una cita amorosa en estos tiempos tan malos para la sinceridad.

La competencia de NoLie es Cephos. Su responsable, Steven Laken, con una carrera en investigación en biomedicina tras de sí, explica por e-mail que el índice de eficacia de su técnica “ha variado del 78% al 97%. Con mejoras sutiles alcanzamos ahora el 97% de precisión”. ¿Qué opina Laken de la condena en India? “Buscar en el cerebro las mentiras tiene una base científica mucho más sólida que analizar los rasgos faciales, como hace en EE UU el Departamento de Seguridad Interior; la voz, como hacen miles de comisarías, o el sudor, como hace el Departamento de Defensa. El electro-encefalograma (EEG), la resonancia magnética funcional y el resto de técnicas de detección de mentiras deberían superar el mismo examen, esto es, una revisión rigurosa por expertos independientes”. En su opinión, la técnica aplicada en el juicio contra Aditi Sharma -basada en el EEG- “no ha superado las pruebas que exigiría un tribunal estadounidense”.

Quedan más preguntas. ¿Y si la técnica realmente llegara a ser fiable? Podría llegar a ocurrir; el problema hoy estriba en la complejidad de la información a procesar, pero no existe un obstáculo fundamental, dice Agnés Gruart, neurocientífica en la Universidad Pablo de Olavide. “El cerebro funciona por la activación de determinados circuitos cerebrales en un tiempo y un orden determinados, así que es perfectamente correcto que alguien determine mediante técnicas de neuroimagen o similares dónde se produce dicha activación, y sus características. El problema es que aún no podemos interpretar de forma precisa este funcionamiento. Todo el comportamiento y el pensamiento están producidos en el cerebro; con más información y refinamiento técnicos podría llegar a describir cómo se generan el comportamiento y el pensamiento”.

También Cudeiro diferencia entre hoy y pasado mañana: “Es posible que en un futuro no lejano seamos capaces de encontrar los correlatos neuronales de la intención o de la verdad. En la actualidad la incertidumbre de los datos todavía no lo permite”.

Es fácil imaginar: en los aeropuertos no habría que abrir las maletas, sino el cerebro -eso sí, el aparataje tendría que cambiar mucho; hacerse hoy una RMN no es un proceso rápido, ni cómodo, ni para todo el mundo-. Quizás tampoco haría falta jurados, y la policía tendría dispositivos portátiles. Para Javier Sádaba, director del Instituto de Bioética y Humanidades Médicas, “la modificación de la vida sería bastante considerable”. Pero es, en su opinión, un escenario creíble: “Estamos entrando en el cerebro a una velocidad sorprendente, los avances son espectaculares y plantean cuestiones estrictamente morales relacionadas con la intimidad”. Para Sádaba habría que establecer límites al uso de estas tecnologías, pero debería primar el bien común: “Imaginemos que la vida de 200 personas depende de si alguien miente. No tendría ningún inconveniente en recurrir a estas técnicas”.

Su uso en partidas

El detector de mentiras por escáner cerebral es una nteresante heramienta que añadir a tus partidas de rol aunque tiene muchos riesgos. Por un lado, en principio es infalible por lo que si tus PJs tienen a su disposición uno de estos cacharros las partidas de investigación se pueden limitar a la captura de sospechosos sin ton ni son a modo de Deux et machina, averiguando quién es culpable por la mera repetición de las pruebas, sin discriminación previa surgida de sus investigaciones y deducciones (vamos, de todo lo que es interesante de rolear).

Hay muchas formas de evitar ésto como que el uso de esta máquina requiera una autorización especial, como por ejemplo una orden judicial que sólo se dará si montan una acusación razonablemente fundamentada; otra opción es que la prueba sea cara o haya que filtrar el acceso a ésta para evitar sobrecargar al laboratorio o laboratorios que pueden implantarla, por lo que habrá que pedir autorización en la red burocrática donde esté inmerso el investigador, para lo que también tendrán que razonar que sus sospechas sean fundamentadas.

Asumiendo que la única forma de mentir es que la persona tenga alguna tara mental o no recuerde lo sucedido, hay otras formas de “mentir” por ejemplo con drogas, virus (como en la película Código 46), poderes psíquicos, ciberimplantes, chips de personalidad, etc. que te hagan olvidar lo que has hecho o que  te permitan modificar como funciona tu cerebro invalidando el uso de la máquina.

El uso de esta infalible máquina también pondría en un brete a los jugadores que quieran cometer delitos, pero en este caso eso ayudará a los Directores de Juego a tenerlos controladitos, así que serán los Pjs los que se tendrán que romper los cascos para inventarse soluciones.

En todo caso, la realización de una prueba correcta sería la única forma de asegurar que los resultados son correctos así que sempre queda el error humano, o ese pequeño porcentaje de error de la propia prueba. Una buena forma de resolver la realización del escáner sería una tirada de dificultad media de la habilidad técnica necesaria (como por ejemplo Neurología) para la realización de una prueba normal (con un sujeto estándar) y subiendo la dificultad para sujetos drogados, con trastornos mentales, con problemas neurológicos, o que intentan falsear los resultados de los modos antes expuestos. Si se supera la tirada, el científico sabrá si el sujeto dice la verdad, miente o si los resultados no son concluyentes.

El uso de esta máquina por corporaciones o agencias secretas sin autorización legal y sin que sus resultados sean válidos en un juicio no cambiaría demasiado la fisonomía denuestro mundo actual; pero si pasará a ser una herramienta implementada en nuestros sistema judicial al que se le asume una efectividad total convertiría tu mundo de juego en algo más cercano a Minority Report: ya no haría falta investigar un crimen: sólo aplicar indiscriminadamente la máquina a todos sospechoso o incluso a todas las personas relacionadas con el delito.

También es fácil prever su “uso disuasorio” en futuros distópicos neofascistas, donde la máquina sería empleada no sólo en el ámbito policial si no político, o para poder acceder a ciertas esferas, puestos o asociaciones o simplemente para acceder al aeropuerto, a tu piso o incluso como forma de demostrar tu pureza ideológica. Estos mundos tipo 1984 o V de Vendetta pueden ser muy interesantes, para todo tipo de juegos desde la ci-fi a los juegos superheróicos, pasando por juegos contemporáneos a los que quieras dar una vuelta de tuerca.

6 pensamientos en “Detector de Mentiras por escáner cerebral

  1. Interesante tema Sayko, aunque en lo que respecta a su uso en las partidas de rol, yo tendría en cuenta que en realidad un polígrafo es un elemento muy complejo de usar y analizar, así que de hecho yo casi crearía una habilidad específica para el uso del polígrafo o bien lo aplicaría con la habilidad que sirva para “averiguar intenciones” pero con tiradas extendidas y dificultades bastante altas. Obviamente las tiradas deberían ser ocultas para que, si la tirada falla, el master pueda engañar al jugador falseando los resultados.

    Por cierto… ¿para cuándo Cybernet OGL? ¿será finalmente para NSd20? Es que me dijo Pedro J. que te lo preguntase a tí. XD

    Selenio.

  2. Hombre, no creo que el polígrafo sea tan complicado de usar como para justificar que exista una habilidad sólo para él. Sobre todo teneindo en cuenta que muchos juegos tienen habilidades tan genéricas como Física o Química.

    La idea de este detector de mentiras en cocreto es que no necsitas usar tus habilidades empáticas ya que es todo ciencia, no tendría mucho sentido usar Averiguar intenciones (quizás con el polígrafo de toda la vida podría combinarse ya que lo que mide es el nerviosismo).

    Sip, CYbernet será un juego NSd20 con una ambientación completa (la que iba a salir como extra en el OGL Cybernet pero retocada y aumentada) (y puede que unas cuantas miniambientaciones cyberpunk extra.

    De momento voy sin prisa pero sin pausa adaptando reglas y reciclando lo que se puede del OGL Cybernet (no mucho, la verdad) y luego quedará retocar la ambientación, que al ser un manual básico quiero cuidarla un poco más que siendo un extra de un juego genérico e intentar que tenga más personalidad propia.

    Pero bueno, ya os informaré en un podcast de esos del NSRblog.

  3. No sabes las ganas que tengo de echarle el guante al Cybernet. De echo ahora estoy preparando una campaña de Infinity usando las reglas de Shadowrun (prefiero Cyberpunk, pero la 4ª edición de Shadowrun está mucho más actualizada). XD

    Respecto al polígrafo… en una ocasión leí una entrevista a un poligrafista (o como leches se llame el tío que controla el polígrafo) y comentaba que interpretar correctamente los resultados de un polígrafo era en realidad una tarea muy compleja para la que se requería muchos conocimientos y experiencia, y por eso los resultados de los polígrafos en estúpidos programas televisivos eran pura basura y legalmente el polígrafo no es una prueba aceptable en juicios. Por eso comentaba que no debería ser algo de resultado automático sino más bien un uso complejo de habilidades (quizá “averiguar intenciones” no sea la más correcta y debería aplicarse algo más científico).

    Obviamente todo esto es referido al polígrafo normal, el escáner cerebral al que hace referencia tu artículo sería algo totalmente distinto… aunque para empezar ni siquiera los expertos creen que funcione.

    Sea como sea, gracias por la respuesta y felices fiestas!

    Selenio.

    • Bueno, respecto a la aplicación en JdR del detector, siempre hablo de juegos con superciencia (como Eyes Only) o futuristas (como CyberpunK) ya que aunque todavía no es lo bastante efectivo, estoy seguro de que en un futuro sí lo será. En cuanto al polígrafo, en USA sí se acepta como prueba (creo) o al menos lo usa la madera para descartar sospechosos.

      Y no digo que sea fácil de usar, sólo que no creo que justifique una habilidad para él sólo, en NSD20 podría solucionarse con una dote para usarlo y que no te penalice -4 a tu tirada de Interrogar, Averiguar intenciones o Psicología (se me ocurre).

      Feliz año a tí, y a todos los lectores del blog, (incluso a los no-lectores)

  4. me parece muy interesante ya que al cerebro no hay como enganarlo ya que es como un almacenador de informacion que siempre te puede proveir la informacion que desees asi que me parece muy bueno pero me gustaria saber como o si alguien puede realizarce esa prueba y como lo puede hacer

  5. soy poligrafista y como especialista por más de 10 años, aún estamos en busca de la tecnologia que permita descubrir y diferencias le verdad de la mentira. Sería interesante si en un futuro cercano existiera este instrumento “YO SERIA EL PRIMERO EN UTILIZARLO”….cual es el temor?…..creo que los hombres de ciencia estamos esperando ese momento cumbre. Cuando llegue ese día no habrá caso que investigar y el tiempo de respuesta será mucho más corto en resolver….creo que eso es una realidad, asi como la tecnología de los teléfonos inalambricos, las computadoras, los nuevos medicamento que estás saliendo al mercado, el mundo de la Neurociencia está por venir, ese será un Gran día.

    “CREO EN DIOS, a todos los demás, los paso por el Detector de Mentiras”

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