El imperio de los circuitos

Como prometí, vamos a hablar un poco de la primera partida de “playtesting” de la ambientación de Cybernet (tengo que ponerla algún nombre) y de las reglas del CP2066.

Los personajes finalmente tuve que hacerlos yo (menos uno),  y me dí cuenta de que faltaban unos cuantos puntos de atributos y de Habilidades-Trasfondos para poder hacerte personajes relativamente cañeros, cosas que cambiaré en breve en la sección de Reglas.

Los personajes (y sus jugadores) eran:

  • Un músico conceptual y hacker que se había automutilado las sinapsis neuronales necesarias para conectarse a la Red, para lograr un concierto que dejara relamente una sensación indeleble en el alma. ( Victor)
  • Un intermediario proveniente de una de las colonias orbitales que intentaba hacerse un hueco en los bajos fondos de Frisco. (Talha)
  • Una técnica especializada en encontrar y reparar implantes cibernéticos recuperados de cadáveres y similares. (Irene)
  • Un mercenario de ascendencia rusa que podría definirse como León, el profesional mezcaldo con Iván Drago. (Jorge)

Will Cane, basado en cierto personaje de una serie de principios del siglo XXILa partida arranca en uno de los lugares que quiero que sea paradigmático de la campaña: una especie de mezcla entre bar de copas, café internet y decoración de restaruante chino llamado Wài xiāng  (en Chino: En otro lugar / otra región) un lugar con varios franquiciados físicos y uno virtual en Alter Life (como Second Life, vaya) y con la peculiaridad de que todo el mundo recibe gafas virtuales y los clientes digitales se ven superpuestos a los “reales” y viceversa.

La persona que les ha citado se presenta como Will Cane, el representante de un aglomerado de intereses de cibernautas y les pide que busquen a una persona, de la que desconoce todo salvo dos de los lugares desde los que se conectó a cierto foro y su nick: “Terciopelo azul” junto a la necesidad de mantener su cabeza y médula espinal en estado operativo. Necesitan de personas que se sepan desenvolver en el mundo natural, porque según dice con sorna “la presencia del aglomerado en el mundo real es sólo virtual”.

Los personajes corren a la primera de las direcciones, una casa de prostitcuión sado-maso de una tal Mary Liu, en la que descubren una imagen de las cámaras de seguridad del  que podría ser su objetivo, aunque parece claro que sabía cómo ocultar su cara de las cámaras.

El segundo lugar era un hotel de ataúdes (por buen nombre hotel cápsula) y en la cápsula que buscan encuentran a una adolescente con atributos masculinos en coma, mientras se mantiene conectada a la Red.

Posteriormente también descubren que Mary Liu está en coma en el Hospital y que alguien ha pagado por mantenerla conectada a la red (un proceso habital para ver si la estimulación de una Realidad Virtual beneficia al comatoso), al conectarse a la Red, el músico casí queda en coma en un éxtasis erótico, salvándose sólo por sus sinapsis degeneradas.

Finalmente, descubren el holoflyer de una conferencia publiciataria de un nuevo implante sexual que anuncia que en ¡cinco años, el pene será obsoleto! y acuden al lugar. El comercial es asesinado por un hombre y se inicia un tiroteo con el atacante, en el que el intermediario se carga a éste. Mientras, localizan a Terciopelo y el mercenario se encarga de inmovilizarle rompiéndole los brazos, mientras que éste hackea a los que tienen conectores interface inalábricos y les provoca un orgasmo incontrolado y luego la sensación de su brazo rompiéndose.

Tras tomar unos taxis automáticos, el holograma de Cane sustituye al del taxista inexistente y les pide que conecten a Terciopelo a la red pero el mercenario se niega pidiendo su pagoa por adelantado. tras intentar enfrentar entre sí a los personajes, Cane se da por vencido y les avisa de futuras repercusiones si no le entregan a Terciopelo y los personajes descubren por boca de su rehén que cane no es un hombre si no una especie de persona virtual cuyos intereses y motivaciones son elegidas por medio de usuarios de una especie de página wiki, como él dice “soy la expresión última de la democracia”.

También descubren que la tecnología buscada sirve para usar el cerebro humano como procesador informático no binario aunque con fines nada claros y que en la puja hay al menos otro jugador, aunque no saben quién. Finalmente, encierran a Terciopelo en un depósito de agua abandonado, y comienzan a pensar en cómo aprovecharse de la situación.

La partida no quedó mal (a pesar de las horas, la cerveza y el sueño) y dejo sentado que la tecnología iba ser mucho más presente que en el CP2020. La ambientación tiene más de Minority Report y Ghost in the Shell que de Jhonny Nmemonic o Blade Runner. Knowbots virtuales, anuncios en 3D que atesoran las preferencias de las personas en el equivalente a cookies de internet, parabrisas con información y pantallas integradas, personas virtuales, bugs basados en las teorías de la inteligencia del enjambre, hackeo de personas…

Pero todavía queda por pulir muchas cosas.

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